LOVE y compasión
Un día, me di cuenta de que seguía reprimiendo mis malos hábitos, cualidades y secretos. Me juzgaba inconscientemente por momentos de índole sexual, acuerdos tácitos, infidelidades hacia los demás y hacia mí misma; no podía aceptar mi maldad.
Cabe destacar que nuestra sombra es algo de lo que nos enorgullecemos, por estar en sintonía con nuestra intuición y emociones. Porque yo soy parte de una generación de mujeres más rebeldes, más disonantes ante el sistema heteropatriarcal. Aquí, donde usamos nuestra emociones, sexualidades y relaciones como poder. Nuestra sombra es una imagen deslumbrante de cualidades que esconden secretos y una naturaleza más profunda de nuestra propia consciencia, que nos une a la raíz de la Tierra.
Mi lado oscuro, mis defectos que nada tienen que ver con mis juicios vanos y superficiales sobre mí misma, esos tan fácil de exponer. Mas bien los que oculto, mi ira, mi dureza, mi fuerza al hablar, mi vulnerabilidad, mi suciedad, mi desorden, mis malas decisiones. Y tantas otras cosas.
¿Aceptarlo? ¿O debo seguir adelante?
No, mi alma se purificaría si aceptara mis secretos y sanara mi comunicación conmigo misma.
Puedo darme cuenta de las cualidades que siento más victimizadas en mi interior. Nuestros secretos son cosas que hemos juzgado como malas, que vienen de emociones que se sienten sin poder. Al ir interiormente, podemos proteger estas emociones o vulnerabilidades "malas" y que, por lo tanto, comenzamos a reprimir y ocultar. La represión se expresa a través del inconsciente, y esto lo puedes observar en las relaciones donde se han experimentado los mayores conflictos.
La gente no muestra sus sombras ni su lado oscuro en público, ni tampoco exhibe sus defectos. Las redes sociales y TikTok son una colección de adultos con identidades infantiles heridas que intentan satisfacer o sanar su ego. Las fotos que tomamos proyectan las mejores sonrisas, los momentos más íntimos o brillantes; todos tenemos una parte de la conciencia que busca ser reconocida y aceptada por estas cualidades positivas percibidas.
Sin embargo, todo ser humano posee también en su mente otras cualidades seductoras, un patrón kármico que, al cometer errores, frena su crecimiento y, por ende, lo profundiza. Es toda una paradoja crecer al equivocarnos, en lugar de tener siempre la razón o ser los buenos. En mi caso, inconscientemente culpaba a mi madre y a mi abuela por su falta de ambición, su victimismo y sus votos de pobreza, jurando en la adolescencia que yo no haría lo mismo. Todas estas reacciones inmediatas a mi infancia herida me llevaron a una rebeldía inconsciente, a la falta de autoestima y a reafirmar mis votos de pobreza con mi madre y mi abuela. Yo termine en los mismos lugares que mis ancestras maternas, en el mismo círculo que nos mantiene unidas.
Lo llamamos sombra porque lo ocultamos, pero es por elegancia. Maquillamos la fealdad en vez de detenernos a reflexionar. Nuestro mal comportamiento no tiene por qué ser público, pero no debe pasar desapercibido. Cuando no somos conscientes, creamos juicios externos que perpetúan el karma. Las personas que rechazamos, los juicios que proyectamos sobre los demás, las palabras que decimos sobre los demás y el mundo, y sobre todo, todo lo que decimos de nosotros mismos en contraste con el mundo, todo esto debe ser escuchado con atención, transcrito y adaptado a un lenguaje más profundo que nos permita ver nuestras propias heridas y nuestra esencia en el alma del mundo.
Esto es amor verdadero hacia todos los que nos rodean, pero sobre todo hacia nosotros mismos: ser honestos con nosotros mismos.
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